Rumba Latina, un boliche en Buenos Aires, era en realidad un centro de prácticas aéreas clandestinas usadas en vuelos narco desde Bolivia.
Con datos de TN.com.ar
Una serie de allanamientos realizados a finales de enero expuso el lado oscuro de la vida nocturna en Buenos Aires: un boliche en el barrio de Flores escondía un simulador de vuelo, presuntamente utilizado por narcotraficantes para preparar sus rutas aéreas. El caso involucra a una figura pública boliviana, Jade Callaú, y al piloto Leonardo Monte Alto Gusmao.
Todo comenzó con el aterrizaje forzoso de una avioneta el 22 de enero en la localidad de Holt Ibicuy, Entre Ríos. El aparato, con matrícula boliviana alterada, se quedó sin combustible tras un extenso recorrido. En su interior se hallaron 359 kilos de cocaína, y se detuvo a sus dos tripulantes.
Los allanamientos, ordenados por el juez Hernán Viri, derivaron en el hallazgo del simulador dentro del boliche Rumba Latina, junto a una impresionante cantidad de evidencia: armas, dinero, drogas, joyas y documentación relacionada con otras aeronaves. Según la Procuraduría de Narcocriminalidad, este equipo habría sido clave para preparar los vuelos clandestinos, incluyendo prácticas de aterrizaje en caminos rurales.
Además de los 600 mil dólares y otros valores incautados, las fuerzas de seguridad encontraron dispositivos GPS, teléfonos y computadoras que podrían esclarecer el funcionamiento completo de la red.
Jade Callaú, una conocida modelo y participante de certámenes de belleza en Bolivia, fue descrita en su país como “una mujer con presencia escénica y sonrisa encantadora”. Su detención sorprendió al público, al quedar vinculada a una estructura criminal internacional.
Los fiscales Rebollo y Uriona avanzan en el pedido de juicio oral. Mientras tanto, Callaú y Gusmao permanecen recluidos en el penal de Ezeiza.
El valor del cargamento incautado ronda los 2,3 millones de dólares, y habría sido suficiente para elaborar más de cinco millones de dosis. El caso ha generado alarma en las autoridades de ambos países, que ahora apuntan a investigar posibles conexiones en otros boliches o centros nocturnos.
La fusión entre espectáculo, narcotráfico y tecnología plantea nuevos retos para la seguridad regional. El simulador hallado en Rumba Latina podría ser solo la punta del iceberg de una red más amplia que opera entre Sudamérica y el mercado
global.








