Más de 60 normas laborales serán revisadas o eliminadas con el objetivo de flexibilizar el mercado de trabajo.
En un esfuerzo por mejorar la competitividad y reducir los costos para los empleadores, la administración Trump ha lanzado una iniciativa para eliminar numerosas regulaciones laborales vigentes. La secretaria de Trabajo, Lori Chavez-DeRemer, ha señalado que este es el mayor recorte regulatorio en la historia del Departamento de Trabajo.
Los cambios propuestos incluyen la eliminación de ciertas garantías para trabajadores de salud domiciliaria, la flexibilización de normas de seguridad en la minería y la construcción, y la reducción de la supervisión federal sobre actividades de riesgo.
Aunque el gobierno argumenta que estas medidas generarán un ambiente más ágil para las empresas y favorecerán la creación de empleo, sindicatos y expertos en seguridad advierten que podrían debilitar la protección de los trabajadores y elevar los riesgos laborales.
La consulta pública sobre estas regulaciones está en curso, y la sociedad civil se prepara para participar activamente en el debate sobre el impacto que estas medidas tendrán en las condiciones laborales.







