La ocupación de los accesos al campo gasífero continúa en Santa Rosa del Sara. Los movilizados rechazan mediaciones, mantienen bloqueos y condicionan cualquier salida a la renuncia presidencial.
La crisis instalada en el campo gasífero Humberto Suárez sumó este miércoles un nuevo episodio de tensión luego de que los comunarios que mantienen la medida de presión rechazaran la presencia policial en el sector y exigieran el retiro inmediato de los uniformados. Los movilizados sostienen el control de los accesos a la instalación energética y reiteraron que no abandonarán el lugar hasta que el presidente Rodrigo Paz deje el cargo.
La movilización se concentra en inmediaciones de Santa Rosa del Sara, donde organizaciones campesinas e indígenas instalaron puntos de bloqueo y restringieron el tránsito hacia el campo hidrocarburífero. Los manifestantes colocaron árboles sobre la carretera para impedir el paso de vehículos y permanecen apostados en la zona para evitar cualquier intento de recuperación del predio.
La llegada de efectivos policiales durante la madrugada elevó la preocupación entre los ocupantes. Según reportes desde el lugar, un contingente desplazado desde la capital cruceña arribó con la finalidad de garantizar el acceso a las instalaciones y evaluar la situación operativa del campo. Sin embargo, la presencia de los uniformados fue recibida con una advertencia pública de los dirigentes movilizados.
Uno de los representantes del movimiento comunicó que la Policía disponía de 30 minutos para abandonar el ingreso principal. La exigencia fue formulada mientras decenas de comunarios permanecían concentrados en el punto de bloqueo. Los dirigentes señalaron que cualquier acción para desalojarlos podría generar una escalada del conflicto.
Durante la jornada, los movilizados insistieron en que la protesta se desarrolla sin actos de violencia contra los trabajadores del campo. Aseguraron que la medida fue ejecutada de manera coordinada y negaron que existan personas retenidas dentro de las instalaciones.
De acuerdo con las declaraciones difundidas por los propios manifestantes, la toma del ingreso fue comunicada previamente a personal relacionado con la operación del campo. También indicaron que el cierre de actividades fue organizado para evitar riesgos dentro del complejo energético.
No obstante, la situación continúa generando inquietud debido a reportes que señalan el cierre de válvulas vinculadas a la operación petrolera. Hasta el momento no existe una versión oficial que confirme el estado actual de esos sistemas ni las condiciones técnicas en las que se encuentra la planta. Asimismo, se informó que las comunicaciones con el interior del complejo son limitadas.
Los comunarios sostienen que la protesta responde a una acumulación de reclamos que incluyen la falta de combustibles, dificultades económicas y decisiones gubernamentales que, según denuncian, afectan directamente a los productores rurales.
“Nos hemos autoconvocado por la falta de los combustibles, la mala economía y el incumplimiento de decretos que perjudican al sector productivo del campo”, manifestaron dirigentes de la Provincia Sara y representantes de centrales campesinas e indígenas que respaldan la movilización.
Las organizaciones participantes consideran que las demandas del área rural no han sido atendidas por las autoridades nacionales. Por ese motivo, afirman que la protesta no será levantada mientras no exista una respuesta a sus exigencias. Entre ellas destaca el pedido de renuncia del mandatario.
“Pedimos su renuncia por la incapacidad del Gobierno y por no respetar el voto popular del sector campesino”, señalaron voceros de las organizaciones movilizadas, quienes reiteraron que no aceptarán mesas de negociación ni intermediaciones institucionales.
Precisamente, uno de los puntos de conflicto se produjo cuando se planteó la posibilidad de instalar un espacio de diálogo con la participación de la Defensoría del Pueblo. La propuesta fue mencionada por el subcomandante departamental de Santa Cruz, coronel Franklin Villazón, quien indicó que se aguardaba la presencia de esa institución para buscar un acercamiento.
Sin embargo, la iniciativa fue descartada por los comunarios. Los dirigentes manifestaron que la decisión de permanecer en el lugar ya fue asumida por las bases y que no existe disposición para iniciar conversaciones mientras se mantengan las condiciones actuales.
La ocupación del acceso al campo Humberto Suárez se desarrolla en medio de una creciente preocupación por las repercusiones que el conflicto pueda generar en el sector energético. La instalación es considerada un punto importante dentro de la actividad hidrocarburífera de la región, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento es seguida de cerca por las autoridades.







