La dirigencia obrera aseguró que las movilizaciones dejaron de centrarse en demandas sectoriales. Las bases sindicales reclaman la renuncia presidencial y rechazan nuevas reuniones en oficinas gubernamentales.
La Central Obrera Boliviana (COB) elevó la presión contra el gobierno de Rodrigo Paz y anunció que las organizaciones afiliadas ya no consideran prioritario el tratamiento del pliego petitorio presentado meses atrás. La nueva postura fue comunicada por el secretario ejecutivo, Claudio Choque, quien afirmó que el pedido que domina las movilizaciones es la renuncia del mandatario.
“Ya no nos interesa pliego; Rodrigo debe renunciar”, declaró el dirigente sindical, reflejando el cambio de rumbo asumido por la organización matriz de los trabajadores. Según explicó, la decisión surge de las resoluciones tomadas por sectores movilizados que consideran agotada cualquier posibilidad de entendimiento con el Ejecutivo.
Choque sostuvo que el Gobierno perdió legitimidad frente a las bases obreras y acusó al presidente de haber roto los compromisos asumidos antes de llegar al poder. “Rodrigo llegó al poder con voto de movilizados”, señaló, al remarcar que gran parte de los sectores sindicales se sienten utilizados y posteriormente marginados por la administración actual.
La COB también respondió a las acusaciones sobre una presunta participación del expresidente Evo Morales en las protestas y bloqueos instalados en distintas carreteras del país. El dirigente negó cualquier coordinación política con el exmandatario y aseguró que las medidas de presión nacen de demandas laborales y sociales.
“Evo no es parte de movilizaciones (…) nuestra lucha es de reivindicación, no política”, afirmó Choque, quien además pidió a las autoridades dejar de utilizar ese argumento para desacreditar las protestas.
El dirigente sindical cuestionó además la posibilidad de que el Gobierno recurra a un estado de excepción para intervenir los bloqueos. “Piensen mil veces antes de decretar estado de excepción”, advirtió, mientras continúan las tensiones entre sectores movilizados y autoridades nacionales.
La COB denunció también un distanciamiento permanente con el Ejecutivo desde el inicio del mandato presidencial. “Rodrigo nos excluyó hasta de su posesión”, sostuvo Choque, al recordar que el presidente había prometido gobernar junto a las organizaciones sociales y laborales.
La dirigencia obrera descartó nuevas reuniones en instalaciones gubernamentales y desafió al mandatario a trasladarse a los puntos de conflicto si pretende abrir una negociación. “Diálogo no en Casa Grande, presidente, venga a bloqueos”, manifestó el dirigente, quien además exigió disculpas públicas por las declaraciones en las que sectores movilizados fueron calificados de “vándalos”.






