La suspensión de una reunión privada volvió a mostrar la ruptura entre Rodrigo Paz y Edmand Lara, en medio de protestas, cuestionamientos al Gobierno y pedidos urgentes de concertación nacional.
La relación entre el presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Edmand Lara atraviesa uno de sus momentos más tensos desde el inicio de gestión. La fallida reunión que ambos debían sostener el pasado domingo terminó profundizando la imagen de división en el Ejecutivo, justo cuando el país enfrenta conflictos sociales y creciente presión de distintos sectores.
Lara reveló que fue contactado por una persona que afirmó actuar a nombre del presidente para organizar un encuentro reservado en la residencia de San Jorge. El vicepresidente señaló que pidió una invitación oficial debido a las dudas que le generó el procedimiento. Posteriormente, recibió otra llamada donde le comunicaron que la cita había sido anulada.
Según explicó, la decisión surgió después de una publicación difundida desde la Vicepresidencia sobre la muerte de Vilaque durante el operativo del corredor humanitario realizado el sábado. “Me dijeron que el presidente ya no quería hablar conmigo”, afirmó Lara, quien denunció que la víctima perdió la vida por un disparo de arma de fuego.
El vicepresidente evitó cerrar completamente las puertas a una coordinación institucional y reiteró públicamente la invitación al mandatario para participar en la mesa de diálogo convocada para este miércoles 27 de mayo. El encuentro busca reunir al Ejecutivo, organizaciones movilizadas, representantes legislativos y organismos nacionales e internacionales.
“No estamos obligados a ser amigos, pero sí a trabajar por el país”, sostuvo Lara al insistir en la necesidad de encontrar acuerdos frente a la crisis.
La Vicepresidencia confirmó que las invitaciones también fueron enviadas a la Central Obrera Boliviana, sectores del transporte, organizaciones campesinas, el magisterio, la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y la representación de Naciones Unidas en Bolivia.
Lara aseguró que la Asamblea intenta abrir un espacio que el Gobierno no logró consolidar y cuestionó el comportamiento de ministros y mandos de seguridad, a quienes acusó de actuar con soberbia frente a las demandas sociales y los hechos registrados durante los operativos recientes.






