MAREJADAS EN ARICA BLOQUEAN DESCARGA DE COMBUSTIBLE Y AGRAVAN LA ESCASEZ EN BOLIVIA

Jun 1, 2025

Los intensos oleajes impiden el desembarco de más de 170 millones de litros de carburante; YPFB redirige buques y activa las rutas alternas desde países vecinos

La crisis por la falta de combustible en Bolivia tiene un origen inesperado y lejano: el mar. Más precisamente, las condiciones marítimas adversas en el puerto chileno de Arica están impidiendo el desembarco de seis buques que transportan 172 millones de litros de diésel, gasolina y crudo. La situación, agravada por las altas mareas y la imposibilidad de realizar maniobras seguras, ha puesto contra las cuerdas a la logística de abastecimiento nacional.
Joel Callaú, gerente de Logística de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), explicó que se había abierto una ventana temporal el pasado miércoles para comenzar con preparativos, pero la autorización fue revocada al día siguiente debido al riesgo que implicaban las marejadas. Desde entonces, la descarga está completamente paralizada.
“El combustible está ahí, en la costa, pero no se puede tocar. Dependemos de la mejora del clima para continuar”, señaló Callaú en declaraciones a los medios. Las embarcaciones permanecen a la espera, ancladas, sin poder acercarse a los muelles del puerto.
Ante este bloqueo logístico de origen natural, YPFB ha puesto en marcha un plan de contingencia que incluye la activación de rutas terrestres desde Paraguay y Argentina. De acuerdo con los reportes oficiales, más de 2.400 cisternas están en tránsito con un volumen total estimado de 80 millones de litros, que buscan compensar el retraso marítimo.
Además, se tomó la decisión de desviar uno de los buques a Mollendo, en Perú, donde las condiciones marítimas han permitido iniciar la descarga sin mayores contratiempos. La estatal boliviana también está ampliando los horarios de distribución, con despachos incluso en días domingo, cuando habitualmente no se realiza esta actividad.
Pese a estos esfuerzos, la situación ya está teniendo efectos visibles en las calles de Bolivia. En varias ciudades, especialmente en La Paz, las filas para cargar combustible superan las 24 horas. Algunos testimonios relatan esperas de hasta tres días en regiones del interior. La escasez golpea tanto a transportistas como a ciudadanos comunes.
Callaú aseguró que, a pesar de las dificultades, se está priorizando el suministro a sectores sensibles, como la producción agrícola, para evitar un impacto mayor en las labores de siembra y cosecha. “Estamos garantizando combustible para que no se interrumpa la actividad productiva”, puntualizó.
Sin embargo, el clima sigue siendo un factor imprevisible. La esperanza de abrir nuevas “ventanas” en Arica para proceder con la descarga de los buques está sujeta a la evolución del oleaje en los próximos días. Mientras tanto, los retrasos generan tensión en la población, sobre todo en los sectores que dependen del combustible para trabajar.

En tanto no se estabilicen las condiciones en la costa chilena, el abastecimiento en Bolivia continuará dependiendo de la logística terrestre, que por sí sola no alcanza a cubrir toda la demanda. La situación demuestra cuán vulnerable puede ser una economía que depende del acceso portuario extranjero y de variables climáticas fuera de control.